Qué es un Jabón Saponificado


La saponificación es conocida como la conversión de un cuerpo graso en jabón. Proviene del latín "sapo", jabón o "fabricación de jabón". 
Los jabones se preparan por medio de una de las reacciones químicas más conocidas: la llamada saponificación de aceites y grasas. 
Los aceites vegetales utilizados, como el aceite de coco o de oliva, y las grasas animales, son ácidos grasos. Por eso cuando son tratados con una base fuerte como soda se saponifican, es decir producen la sal del ácido graso conocida como jabón y liberan glicerina. Cuando la saponificación se efectúa con soda, se obtienen los jabones de sodio, que son sólidos y ampliamente usados en el hogar, como nuestros jabones.
El álcali o soda es imprescindible para que se produzca esa reacción, pero hay que tener en cuenta que por sí solo es un elemento cáustico muy peligroso, cuyo manejo implica tomar una serie de precauciones muy importantes para manipularlo con seguridad. El álcali más utilizado en la fabricación de jabones Herbae es la soda (hidróxido sódico, NaOH). Por eso, es necesario tener mucha experiencia y unos conocimientos muy amplios sobre los álcalis y sus reacciones químicas, para proceder a realizar una saponificación que ofrezca totales garantías de que el producto final obtenido no entrañe riesgo alguno para la piel. 
Es por eso que para realizar un buen jabón, perfectamente saponificado, y con unas excelentes cualidades limpiadoras y emolientes (ablandar una parte inflamada), aparte de una gran experiencia y conocimientos de la saponificación, se necesita conocer también una serie de tablas con parámetros y proporciones muy concretas de cada uno de los elementos que constituyen la reacción, así como su correcta formulación.  


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